Sheinbaum celebra mensaje de Bad Bunny en el Super Bowl

Por Juan Pablo Ojeda

 

Bad Bunny se colocó en el centro de la conversación pública este lunes 9 de febrero, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum se refiriera en su conferencia matutina al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, una presentación que trascendió lo musical y se interpretó como un gesto político y cultural en el contexto continental.

Cuestionada sobre el show del reguetonero puertorriqueño, Sheinbaum destacó dos elementos que, desde su visión, explican el impacto del espectáculo: el uso del español en uno de los escenarios con mayor alcance global y el mensaje final de unidad entre los países de América. Para la mandataria, ambos componentes adquieren relevancia en un momento marcado por discursos de exclusión y polarización.

La presidenta subrayó que no se trató solo de una presentación artística, sino de una puesta en escena cargada de símbolos. En particular, destacó el cierre del show, donde Bad Bunny mencionó a países de América Latina, además de Estados Unidos y Canadá, reforzando la idea de un continente diverso pero interconectado. En ese contexto, Sheinbaum remarcó que “el mejor antídoto contra el odio es el amor”, frase con la que vinculó el mensaje del espectáculo con los debates sociales actuales.

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El medio tiempo del Super Bowl LX, realizado el domingo 8 de febrero en Santa Clara, California, fue analizado por medios internacionales como un punto de inflexión para la música latina, al colocar el español y referencias culturales latinoamericanas en un evento históricamente dominado por el inglés y la industria cultural estadounidense.

México tuvo una presencia destacada dentro de la narrativa visual del espectáculo. Desde el arranque, Bad Bunny incorporó a Mariachi Las Divas, una agrupación femenina reconocida internacionalmente, que aportó elementos del folclore mexicano. A lo largo del show aparecieron referencias a la cultura popular, la gastronomía y el deporte, con guiños claros a la identidad mexicana y a la experiencia migrante en Estados Unidos.

Estas referencias no pasaron desapercibidas en el discurso político. El reconocimiento de Sheinbaum colocó el espectáculo dentro de la agenda pública nacional, al interpretarlo como un mensaje que va más allá del entretenimiento y dialoga con temas como identidad, migración y pertenencia cultural.

Así, el medio tiempo de Bad Bunny quedó registrado no solo como uno de los más comentados del Super Bowl LX, sino como un episodio donde la cultura pop se cruzó con la política y el debate social, logrando que un espectáculo musical fuera leído también como un mensaje continental.

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