Por Juan Pablo Ojeda
El Gobierno de México presentó nuevos avances de la Estrategia de Atención a las Causas que Generan la Violencia, un eje central de la política de seguridad que busca reducir la violencia no solo con operativos, sino atendiendo los problemas sociales de fondo. De acuerdo con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, esta estrategia ha permitido otorgar más de cinco millones de servicios en beneficio de más de 3.5 millones de personas en todo el país.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la funcionaria explicó que estas acciones forman parte del Eje 1 de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, cuyo objetivo es construir territorios de paz junto con las comunidades. La lógica es sencilla: llevar apoyos, programas y servicios a zonas donde históricamente ha faltado la presencia del Estado.
Uno de los programas más visibles ha sido “Sí al Desarme, Sí a la Paz”, mediante el cual la población ha entregado de manera voluntaria y anónima más de nueve mil armas de fuego a cambio de dinero en efectivo. Esta acción, realizada con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Iglesia Católica, busca reducir riesgos en los hogares y prevenir hechos de violencia desde el entorno más cercano.
A la par, el Tianguis del Bienestar ha distribuido cerca de dos millones de artículos nuevos a población vulnerable, mientras brigadas federales han recorrido casi 300 mil hogares para detectar necesidades y vincular a las familias con programas sociales. En muchos casos, estas visitas han servido para acercar servicios básicos a comunidades que llevaban años sin atención directa.
La recuperación de espacios públicos también ha sido una pieza clave. Más de 370 lugares que antes eran basureros o zonas inseguras fueron rehabilitados, y en ocho de cada diez hoy se realizan actividades culturales, deportivas o recreativas de manera permanente. A esto se suman más de siete mil jornadas por la paz, donde vecinos participaron en labores comunitarias como tequios, reforestaciones y acciones para mejorar la seguridad en sus colonias.
En el ámbito juvenil, la campaña por la Paz y Contra las Adicciones logró la participación de más de 850 mil jóvenes en talleres artísticos y deportivos, además de cientos de miles de acciones médicas y la creación de comités comunitarios de paz. Las ferias de paz también acercaron trámites y servicios básicos, desde actas del registro civil hasta orientación laboral y programas de empleo.
Las acciones se extendieron a regiones específicas con alta complejidad social. En Chiapas se realizaron asambleas comunitarias y consultas médicas; en Tamaulipas se instalaron consejos de paz y justicia cívica; en Michoacán se dio seguimiento a planes de justicia para pueblos originarios; y en distintas entidades se recuperaron espacios públicos y se impulsaron actividades culturales y deportivas.
El mensaje del gobierno es claro: la seguridad no solo se construye con patrullas y operativos, sino con políticas públicas que atiendan desigualdades, fortalezcan el tejido social y devuelvan la vida comunitaria a los territorios más golpeados por la violencia.
