Reginaldo Sandoval abre puerta a “Plan B” en reforma electoral

 

Por Bruno Cortés

 

En medio del debate que sigue sacudiendo al Congreso sobre cómo cambiar las reglas electorales del país, el diputado Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del Grupo Parlamentario del PT en la Cámara de Diputados, dejó claro que su bancada no cierra la puerta a una nueva propuesta. Si llega un llamado “Plan B” de la reforma electoral construido con acuerdos entre fuerzas políticas, dice, el Partido del Trabajo estaría dispuesto a revisarlo y discutirlo.

El legislador explicó que por ahora no hay una fecha clara para que aparezca una nueva iniciativa. Y es que el proceso legislativo tiene sus propias reglas: cuando una reforma no se aprueba, no puede presentarse nuevamente en el mismo año legislativo. En palabras simples, eso significa que cualquier intento de relanzar la reforma debe esperar los tiempos que marca el Congreso.

Aun así, Sandoval dejó ver que el diálogo político podría abrir una nueva ruta. Según explicó, si la propuesta surge de un consenso entre partidos y no de una imposición, el PT podría respaldarla sin problema. Para el coordinador petista, el punto clave no es quién la propone, sino que exista acuerdo y discusión real entre las fuerzas políticas.

El diputado también quiso aclarar algo que, dice, suele malinterpretarse en el debate público. Asegura que la discusión sobre la reforma electoral no gira únicamente alrededor de eliminar o mantener a los legisladores de representación proporcional, conocidos popularmente como “pluris”. Para él, lo que realmente está en juego es el funcionamiento completo del sistema de representación política en México.

En otras palabras, cambiar esas reglas podría modificar la forma en que los ciudadanos están representados en el Congreso. Si se alteran demasiado, advierte, se podría debilitar el equilibrio entre partidos y abrir la puerta a un sistema menos plural.

Sandoval también rechazó que la postura del PT tenga que ver con dinero o privilegios. En el debate público, uno de los temas más sensibles ha sido el financiamiento público que reciben los partidos políticos. El legislador defendió que ese financiamiento debe analizarse desde la perspectiva de la equidad, es decir, que todos los partidos tengan condiciones similares para competir.

Según recordó, el propio PT nació sin recursos y su narrativa política ha sido presentarse como un partido que responde a las demandas sociales más que a intereses económicos. Por eso insiste en que la discusión no debería centrarse únicamente en cuánto dinero reciben los partidos, sino en cómo se garantiza un piso parejo en la democracia.

Sobre las encuestas que muestran apoyo ciudadano a cambios en el sistema electoral, Sandoval fue escéptico. Señaló que muchas veces los resultados dependen de cómo se formule la pregunta. Si a la gente se le plantea si quiere pagar menos impuestos o desaparecer instituciones, explica, es probable que la respuesta sea positiva, aunque la discusión real sea mucho más compleja.

En su mensaje hacia quienes apoyan la reforma electoral, el diputado aseguró que su partido está convencido de que el tiempo terminará dándoles la razón en el debate político y jurídico. Desde su perspectiva, algunas de las modificaciones planteadas podrían debilitar a los partidos y transformar el sistema político en algo distinto a lo que hoy existe.

Incluso advirtió un escenario que considera preocupante: que los partidos terminen convertidos en simples “franquicias”, es decir, estructuras que solo sirven para registrar candidatos, pero sin una plataforma política clara o un proyecto de país detrás.

A pesar de esas críticas, Sandoval dejó claro que el PT sí ve con buenos ojos algunos cambios, especialmente los que buscan fortalecer la democracia participativa. Mecanismos como consultas populares o instrumentos que permitan a la ciudadanía involucrarse más en las decisiones públicas, afirmó, son causas que su partido ha defendido desde hace años.

Así, mientras el debate sobre la reforma electoral sigue abierto en el Congreso, el mensaje del coordinador petista deja ver una postura que combina cautela con disposición al diálogo: no hay respaldo automático a una nueva propuesta, pero tampoco una negativa total si el llamado “Plan B” llega con acuerdos políticos sobre la mesa.

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