Ignacio Mier defiende ahorros públicos sin leyes secundarias

 

Por Bruno Cortés

 

En medio del debate sobre cómo hacer más eficiente el gasto público, el senador Ignacio Mier Velazco puso sobre la mesa una idea que puede sonar técnica, pero que en realidad tiene impacto directo en el bolsillo de la gente: aplicar cambios para ahorrar recursos en congresos estatales y ayuntamientos sin necesidad de esperar nuevas leyes secundarias.

Dicho en términos simples, lo que plantea es avanzar con ajustes administrativos —como reducción de gastos, reorganización de cabildos y control del presupuesto local— con base en la reforma constitucional ya aprobada, sin tener que pasar por más procesos legislativos que podrían alargar todo.

Según el legislador, el respaldo que ya dieron los congresos estatales es clave, porque permite que esta reforma se declare oficialmente aprobada en breve. Y aquí viene el punto político central: el ahorro que se genere no se quedaría en las instituciones, sino que, de acuerdo con su planteamiento, podría redirigirse a programas sociales y apoyo a familias en situación vulnerable.

Mier también dejó claro que no todo se decide desde el centro. Por ejemplo, los ajustes salariales y la integración de cabildos dependen directamente de los ayuntamientos, mientras que el manejo del gasto en congresos locales corresponde a cada estado. Es decir, la federación marca la ruta, pero cada entidad tiene margen de maniobra.

En paralelo, el senador tocó otro tema sensible: la fiscalización del dinero en campañas. Recordó que esa responsabilidad recae en el Instituto Nacional Electoral, que puede coordinarse con instancias como la fiscalía o inteligencia financiera para rastrear el origen de los recursos. En pocas palabras, el control del dinero en la política ya tiene quien lo vigile, al menos en el papel.

Sobre posibles comparecencias de funcionarios, como el titular de Petróleos Mexicanos, Mier no cerró la puerta, pero insistió en que no hay nada que ocultar, marcando una línea política de apertura, aunque también de control del tema.

En el contexto económico, reconoció que hay presiones globales que afectan los precios, pero defendió que los programas sociales han ayudado a mantener el consumo y a reducir la pobreza, según cifras oficiales.

Además, adelantó que el Senado discutirá temas relevantes en los próximos días, como la facultad del Congreso para legislar en materia de feminicidio y una nueva ley para impulsar la industria cinematográfica, lo que muestra que la agenda no solo es económica, sino también social y cultural.

Al final, lo que está en juego con esta reforma no es solo un ajuste técnico, sino una narrativa política: gastar menos en estructuras de gobierno para, en teoría, destinar más recursos a la gente. La clave será ver si ese ahorro realmente se traduce en beneficios tangibles o se queda en el discurso.

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