Ana Luisa del Muro impulsa liderazgo femenino en contaduría

 

Por Bruno Cortés

 

En el corazón de San Lázaro, la diputada Ana Luisa del Muro García puso sobre la mesa un tema que a simple vista suena técnico, pero que en realidad toca fibras profundas de cómo funciona el país: el papel de las mujeres en la contaduría pública y, más allá de eso, en la toma de decisiones económicas.

Durante el foro “Las mujeres en la contaduría pública”, la legisladora del PT no solo habló de números, habló de confianza. Porque sí, detrás de cada empresa que crece, de cada presupuesto público que se ejerce bien o mal, hay contadores que revisan, ordenan y dan certeza. Y ahí, dijo, las mujeres están jugando un papel cada vez más clave.

Para entenderlo fácil: la contaduría no es solo sumar y restar. Es vigilar que el dinero —ya sea de una empresa o del gobierno— se use correctamente. En términos de políticas públicas, esto conecta directo con la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción. Es decir, sin buenos contadores, simplemente no hay forma de saber si el dinero público se está usando bien.

Del Muro lo planteó en lenguaje claro: las mujeres en esta profesión son pilares que ayudan a que las organizaciones funcionen con ética. Y esto no es menor en un país donde históricamente ha habido desconfianza sobre cómo se manejan los recursos.

Además, la diputada destacó que en los últimos años se han aprobado reformas que buscan algo que suena complejo pero es muy concreto: igualdad sustantiva. Traducido al día a día, significa que no solo exista igualdad en papel, sino que las mujeres realmente tengan acceso a puestos de liderazgo, mejores sueldos y condiciones laborales justas.

En el mismo tono, la también diputada Irma Garay Loredo reforzó la idea de que el liderazgo femenino no es un tema simbólico, sino una pieza clave para construir una sociedad más equilibrada. Aunque reconoció avances, también dejó claro que persisten retos, como la violencia de género y las brechas laborales.

Desde el ámbito institucional, Eurípides Flores Pacheco, de la Secretaría de Educación Pública, aterrizó el tema en políticas públicas: el objetivo es que la educación y el ejercicio profesional se desarrollen con perspectiva de género. En pocas palabras, que desde la formación hasta el trabajo, las mujeres tengan las mismas oportunidades reales que los hombres.

Esto incluye medidas como reducir la brecha salarial, garantizar espacios libres de violencia y asegurar que haya paridad en cargos públicos. Son políticas que no siempre se ven de inmediato, pero que poco a poco van cambiando cómo se reparten las oportunidades en el país.

Por su parte, desde el sector profesional, Ludivina Leija Rodríguez, del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, puso el dedo en la llaga: sí hay avances, pero aún falta camino para lograr una profesión realmente incluyente y representativa.

Al final, lo que se discutió en este foro va más allá de la contaduría. Es parte de una conversación más grande sobre cómo México está tratando de cerrar brechas históricas entre hombres y mujeres, no solo en discurso, sino en reglas, instituciones y oportunidades reales.

Porque cuando se habla de igualdad en profesiones clave como esta, también se está hablando de cómo se toman decisiones sobre el dinero, el desarrollo económico y, en última instancia, el rumbo del país.

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