Aureliano Hernández Palacios promete independencia en la ASF

 

Por Bruno Cortés

 

Tras ser electo por amplia mayoría en la Cámara de Diputados, Aureliano Hernández Palacios Cardel aseguró que su gestión al frente de la Auditoría Superior de la Federación se conducirá con independencia, honestidad y sin compromisos políticos. El nuevo auditor superior, que estará en el cargo durante el periodo 2026-2034, afirmó que su responsabilidad será únicamente con la legalidad y con la ciudadanía.

Luego de rendir protesta en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados, Hernández Palacios habló con medios de comunicación y subrayó que llega a la institución con un compromiso claro: que la fiscalización del dinero público se realice con rigor técnico y sin presiones externas. En palabras sencillas, lo que prometió es que el trabajo de revisar cómo se gasta el presupuesto del país no responderá a intereses políticos ni a favores.

El nuevo titular de la Auditoría Superior fue electo con 472 votos de las y los diputados, una cifra que refleja un amplio consenso entre las distintas fuerzas políticas representadas en el Congreso. Esa votación le da legitimidad política para asumir uno de los cargos más importantes dentro del sistema de control del gasto público en México.

Para quienes no están familiarizados con el tema, la Auditoría Superior de la Federación es el organismo encargado de revisar cómo se utiliza el dinero que aprueba el Congreso en el presupuesto federal. Es decir, después de que el gobierno gasta recursos en obras, programas sociales o contratos, la Auditoría revisa si ese dinero se utilizó correctamente y si se respetaron las leyes.

Ese trabajo es fundamental porque permite detectar irregularidades, posibles desvíos o errores en la administración pública. Cuando se encuentran problemas, la Auditoría puede emitir observaciones, iniciar procesos de responsabilidad administrativa o incluso presentar denuncias ante autoridades competentes.

Por eso, la independencia del auditor superior es un tema central en la discusión pública. Si quien encabeza la institución responde a intereses políticos, el control del gasto público pierde credibilidad. En cambio, si la fiscalización se realiza con autonomía, se fortalece la transparencia y la rendición de cuentas.

En ese contexto, Hernández Palacios insistió en que no llega al cargo para cumplirle a ningún grupo político. Señaló que su única obligación será con la soberanía representada por el Congreso y con el mandato de vigilar el uso correcto de los recursos públicos.

El nuevo auditor también expresó orgullo por la responsabilidad que asumirá durante los próximos ocho años, un periodo largo que busca precisamente darle estabilidad a la institución y evitar que los cambios políticos afecten el trabajo de fiscalización.

Durante su gestión, tendrá el reto de supervisar miles de auditorías cada año, revisar el uso del presupuesto federal en distintas dependencias y fortalecer los mecanismos de control sobre el gasto público. En una democracia, este tipo de instituciones funcionan como una especie de “contrapeso técnico”: no toman decisiones políticas, pero sí revisan que el dinero del Estado se utilice correctamente.

Así, el inicio de su gestión abre una nueva etapa para la Auditoría Superior, una institución clave para que el Congreso pueda vigilar cómo se utiliza el dinero de los contribuyentes y garantizar que la rendición de cuentas sea algo más que un discurso.

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