En medio de un debate que toca fibras sensibles en todo el país, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, puso sobre la mesa un tema que va más allá de colores partidistas: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte del narcotráfico.
Con tono firme, la legisladora calificó esta práctica como un flagelo que está destrozando familias mexicanas y celebró el avance de un dictamen que endurece las penas para quienes cometan este delito. Actualmente, el artículo 201 del Código Penal Federal contempla sanciones de 7 a 12 años de prisión; la propuesta eleva la pena hasta 20 años.
En términos simples, lo que se busca es mandar un mensaje claro: quien le arrebate la infancia a un menor para integrarlo a actividades del crimen organizado enfrentará consecuencias mucho más severas. El dictamen —resultado de iniciativas de distintos partidos y una propuesta propia— tendrá primera lectura y, de avanzar, será discutido y votado en el pleno.
Más allá del trámite legislativo, el fondo es una política pública de protección. Endurecer penas no resuelve por sí solo el problema, pero sí forma parte de la estrategia de disuasión. La lógica es clara: si el costo legal es mayor, el riesgo para quien comete el delito también lo es.
En paralelo, López Rabadán habló sobre la reforma electoral. Señaló que están a la espera del documento oficial y subrayó que cualquier cambio debe construirse con la participación de todos los grupos parlamentarios. Desde su perspectiva, el foco debe estar en blindar las elecciones frente a la intervención del crimen organizado y evitar que los programas sociales se utilicen con fines políticos.
Aquí entra otro ángulo de política pública: garantizar que los apoyos sociales no estén condicionados al voto. La diputada insistió en que esos recursos provienen de los impuestos que pagan ciudadanos y empresas, y que nadie debería sentir que pierde un beneficio por no respaldar a determinado partido.
Finalmente, adelantó que se realizará una sesión solemne por el Día Internacional de la Mujer, donde —dijo— no solo se trata de reconocer avances, sino de hablar de pendientes como igualdad salarial, seguridad y atención médica. Recordó que todavía hay mujeres que buscan a sus hijos desaparecidos o esperan tratamientos médicos, y que el trabajo legislativo debe responder también a esas realidades.
En un Congreso donde muchas veces las discusiones se vuelven técnicas y lejanas para la ciudadanía, este debate aterriza en algo concreto: cómo proteger a los menores del crimen, cómo asegurar elecciones libres y cómo garantizar derechos sin condicionamientos. Ese es el terreno donde hoy se mueve la agenda legislativa.
