Por Bruno Cortés
En un recinto donde normalmente se discuten reformas fiscales, presupuesto y leyes que impactan directamente en el bolsillo de millones de mexicanos, esta vez lo que se escuchó fueron violines, coros y aplausos. La Cámara de Diputados abrió sus puertas a las Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México, sede Xochimilco, dentro del Ciclo de Orquestas de la SEP, en un recital promovido por el presidente de la Junta de Coordinación Política, el diputado Ricardo Monreal Ávila.
Puede parecer solo un concierto, pero detrás hay una política pública clara: usar el arte como herramienta educativa. Cuando el Estado impulsa orquestas infantiles no está organizando únicamente eventos culturales; está apostando por un modelo de formación integral donde la música también educa, disciplina y forma ciudadanía.
Durante el acto en el Espacio Cultural San Lázaro, se habló de inspiración, esfuerzo y trabajo constante. Se recordó aquella frase de Pablo Picasso sobre que la inspiración llega trabajando. Y esa idea conecta directamente con lo que buscan estos programas: que niñas, niños y adolescentes desarrollen habilidades más allá del salón de clases.
El diputado Edén Garcés Medina destacó que la música es un lenguaje universal, algo que no distingue clases sociales ni ideologías. Y ahí está el punto clave de la política pública: cuando se invierte en cultura desde edades tempranas, se fortalece la convivencia, el respeto y el diálogo. No es discurso romántico, es prevención social. Diversos estudios han demostrado que el acceso a actividades artísticas reduce riesgos de violencia y abandono escolar.
Desde la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México explicaron que estos recitales son parte de un proceso formativo que conecta a las escuelas con los espacios donde se toman decisiones nacionales. Es decir, se tiende un puente entre el Legislativo y las aulas. No solo se trata de que los jóvenes toquen en San Lázaro, sino de que entiendan que la cultura también forma parte del debate público.
El maestro Juan Carlos López Fernández, director de la Orquesta Infantil Xochimilco, lo resumió de forma sencilla: quienes participan en estas agrupaciones aprenden disciplina, cooperación, atención y trabajo en equipo. Eso, traducido a términos de política pública, significa fortalecer capital humano, generar habilidades socioemocionales y contribuir a una educación más completa.
En un país donde el presupuesto educativo siempre está bajo la lupa, este tipo de programas reflejan una visión que entiende la educación como algo más amplio que matemáticas y español. Implica cultura, arte y espacios de expresión. Y cuando el Congreso abre sus puertas a estas iniciativas, envía un mensaje: la formación integral también es asunto de Estado.
