Preservar lenguas originarias, un reto urgente en México

Por Bruno Cortés

 

En el Espacio Cultural San Lázaro se vivió un encuentro que, más que académico, fue un llamado urgente a no dejar que nuestras lenguas originarias desaparezcan. Durante la “Mesa sobre lenguas originarias y talleres demostrativos en lenguas Totonaca y Triqui”, especialistas y representantes comunitarios destacaron la necesidad de fortalecer la transmisión de estos idiomas a las nuevas generaciones.

El director del espacio recordó que la diversidad lingüística mundial enfrenta un riesgo constante y que México, con sus lenguas originarias, tiene la responsabilidad de impulsar espacios culturales y académicos que garanticen su preservación. Subrayó la importancia de la fecha: el 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, efeméride promovida por la UNESCO desde 2002, en la que se reconoce que existen más de 8 mil lenguas en el mundo.

Cirilo Valencia Olmos, de Pilares de Ciudad de México, aportó datos reveladores sobre el uso de las lenguas maternas en entornos urbanos y rurales: en las casas de zonas urbanas, un 40% de la comunicación se realiza en lengua originaria y el 60% en español; en la calle, apenas un 5% usa su idioma natal. En contraste, en las comunidades rurales las lenguas se mantienen más vivas, lo que evidencia la necesidad de generar espacios donde el castellano no desplace a los idiomas nacionales.

Rosa Abelino Sierra, investigadora de la UNAM, enfatizó la transmisión intergeneracional: una lengua vive en la medida en que los padres la enseñan a sus hijos. Cuando un idioma deja de hablarse, no solo se pierde vocabulario y gramática, también se pierde memoria colectiva, identidad y formas de construir comunidad. Subrayó que, a pesar de las leyes existentes, aún persiste una brecha entre la norma y la práctica diaria: el acceso a educación, salud y justicia en las lenguas originarias sigue siendo limitado.

Los participantes coincidieron en que la colaboración entre instituciones, comunidades y especialistas es clave para proteger los derechos lingüísticos de los pueblos originarios. Llamaron a continuar promoviendo espacios de diálogo y formación, recordando que preservar lenguas como el Totonaca y el Triqui no es solo un acto cultural, sino un compromiso colectivo con la diversidad y riqueza de México.

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