Claudia Sheinbaum confía en controlar inflación en alimentos básicos

Por Juan Pablo Ojeda

 

En medio de la presión que se siente en el bolsillo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo salió a poner contexto: el aumento en precios de algunos alimentos básicos no llegó para quedarse. Desde Palacio Nacional, aseguró que el encarecimiento del jitomate, el limón y el pollo responde a factores externos y será temporal.

Para explicarlo sin rodeos, el problema viene de fuera. Una helada en Florida —también productor clave— afectó la oferta de jitomate y limón. Al haber menos producto disponible, la demanda se concentra en mercados como el mexicano, lo que empuja los precios hacia arriba. Es la clásica ley de oferta y demanda, pero en versión internacional.

Aun así, el impacto ya se siente. En la primera quincena de marzo, la inflación anual llegó a 4.63%, y los alimentos frescos fueron los que más presionaron. El jitomate, por ejemplo, subió más de 30% en apenas dos semanas. Esto pega directo en la canasta básica, especialmente en los hogares con menos margen económico.

Frente a este escenario, el gobierno está tratando de contener otro factor clave: el costo del transporte. Y aquí entra el diésel, que es fundamental para mover mercancías en todo el país. Sheinbaum explicó que se llegó a un acuerdo con gasolineros para fijar un tope “voluntario” al precio, luego de detectar que en algunos puntos ya rondaba los 30 pesos por litro.

La lógica es clara: si sube el diésel, sube todo lo demás. Desde frutas hasta productos industriales, porque todo se transporta. Por eso, aunque el petróleo a nivel internacional sigue al alza, la apuesta del gobierno es evitar que ese impacto se traslade directamente al consumidor.

Sin embargo, este tipo de acuerdos también tienen sus límites. Al ser voluntarios, dependen de la disposición del sector privado, lo que abre preguntas sobre su efectividad a largo plazo. Aun así, forman parte de la estrategia para contener la inflación sin intervenir de manera más agresiva en el mercado.

Mientras tanto, otros rubros muestran un respiro. Servicios como internet, telefonía y televisión de paga registraron bajas, lo que ayuda a equilibrar parcialmente el impacto general. Pero el golpe principal sigue estando en los alimentos, donde las variaciones son más visibles y constantes.

En este contexto, el mensaje del gobierno es de calma: el alza no será permanente. Pero en la práctica, el reto sigue siendo el mismo de siempre en política económica: lograr que los factores externos no terminen desbordando el costo de vida dentro del país.

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