Diplomacia y amenazas chocan en la cumbre Washington-Teherán de Islamabad

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

Las delegaciones oficiales de Estados Unidos e Irán iniciaron este sábado conversaciones formales en Islamabad, articulando un choque de posturas sobre el programa nuclear y las rutas marítimas. El gobierno de Pakistán opera como eje mediador ante el silencio institucional sobre si las reuniones entre el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, se efectúan sin intermediarios.

Las declaraciones oficiales emitidas por ambas partes delinean la rigidez de las posturas previas. Desde la capital paquistaní, el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Garibabadi, estableció el tono institucional de Teherán indicando que el proceso «no es solo una negociación, sino una presentación de demandas». El funcionario subrayó que su delegación porta una «larga lista de exigencias» y se encuentra «plenamente preparada para cualquier escenario».

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, condujo la fase inicial del protocolo diplomático recibiendo a las representaciones por separado. Su oficina gubernamental comunicó formalmente que «al dar comienzo hoy las Conversaciones de Islamabad, el primer ministro mantuvo una reunión con Su Excelencia JD Vance», confirmando la operatividad de los contingentes internacionales.

El aparato diplomático iraní empleó mediadores locales para establecer sus parámetros. Ismail Bagaei, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, reportó a la agencia IRIB la ejecución de sesiones preliminares. «Las consideraciones, puntos de vista y demandas de Irán, basadas en ese mismo paquete de propuesta de 10 puntos, fueron transmitidas a la parte paquistaní» durante una reunión de dos horas y media, declaró Bagaei.

Las posturas de las instituciones marcan líneas excluyentes. Washington, representado por Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, sostiene como directrices definitivas la neutralización del programa nuclear de Irán y la apertura del estrecho de Ormuz. La contraparte exige la concesión del control total de Ormuz, la liberación de cuentas congeladas, el pago de reparaciones y un cese al fuego en el Líbano.

Fuera del perímetro oficial en Islamabad, la retórica en Estados Unidos complementa la estrategia en la mesa. Donald Trump, en declaraciones emitidas al New York Post, reforzó la presión institucional con advertencias tácticas: «Estamos cargando los barcos con la mejor munición y las mejores armas jamás fabricadas. Si no llegamos a un acuerdo, vamos a tener que hacer lo que tenemos que hacer».

La radiotelevisión estatal iraní, IRNA, mantiene las reservas sobre la mecánica interna de la cumbre de paz. La confirmación de un intercambio presencial directo transformaría la operatividad institucional entre ambas naciones, constituyendo la interacción diplomática de mayor jerarquía desde el colapso de los canales bilaterales oficiales registrado en 1979.

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