Por Juan Pablo Ojeda
En medio de la tensión que se vive en la región, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que 279 personas mexicanas han sido evacuadas de distintos países de Medio Oriente. La operación ha implicado traslados desde Israel, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Líbano y Qatar, principalmente por vía terrestre hacia Egipto, Jordania y Türkiye, países que mantienen su espacio aéreo abierto y han funcionado como rutas seguras de salida.
La cancillería detalló que, pese al clima de alerta en varias zonas, las embajadas mexicanas continúan operando con normalidad. El personal diplomático mantiene comunicación permanente tanto con residentes como con turistas que permanecen en la región. Hasta ahora, no se reportan personas mexicanas heridas ni afectaciones a su integridad física.
Las autoridades subrayaron que la prioridad es garantizar la seguridad de los connacionales y facilitar traslados mientras persistan los riesgos derivados del conflicto. Por ello, los servicios consulares siguen activos y en monitoreo constante, listos para atender cualquier emergencia.
Para quienes aún se encuentran en Medio Oriente, la SRE pidió mantener contacto con las representaciones diplomáticas y tener a la mano los canales oficiales de comunicación, incluidos teléfonos de emergencia de las embajadas en Irán, Israel, Jordania, Qatar, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Líbano y la Oficina de Representación en Palestina.
En paralelo, el conflicto también empieza a tener repercusiones económicas. La Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad trabajan en un plan para contener posibles aumentos en electricidad, gasolinas y otros energéticos, ante la volatilidad internacional en los precios del petróleo. Las dependencias analizan alternativas para asegurar el abasto y evitar incrementos abruptos que impacten directamente en los bolsillos de las familias mexicanas.
La estrategia contempla evaluar fuentes de energía alternativas y reforzar la infraestructura energética nacional, con el objetivo de amortiguar los efectos de un escenario internacional incierto que, aunque lejano geográficamente, puede sentirse en la economía cotidiana de México.
