Por Juan Pablo Ojeda
La irrupción de Gabriela Jáquez en la WNBA, tras ser elegida en la quinta posición por Chicago Sky, representa un hito en la cronología del baloncesto mexicano. Este suceso no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un proceso de maduración deportiva en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde Jáquez lideró la reconquista de un título nacional tras 48 años de espera.
El panorama internacional del baloncesto femenino se reconfigura con esta generación. La presencia de la española Awa Fam en el tercer puesto y la mexicana Jáquez en el quinto, subraya una tendencia hacia la globalización del talento que nutre a las ligas de Estados Unidos. Es el reflejo de un sistema que reconoce la competitividad técnica fuera de las fronteras tradicionales.
La narrativa de los Jáquez añade un capítulo inédito a la historia del deporte. Al unirse a su hermano Jaime, alero de los Miami Heat, establecen la primera dinastía de hermanos mexicanos en las ligas de máxima categoría (NBA y WNBA). A pesar de su formación en el sistema escolar estadounidense, su identidad deportiva permanece ligada a la selección mexicana.
El paso de Jáquez por UCLA se define por la resiliencia y la progresión. Con 145 apariciones en la duela, su trayectoria académica y atlética personifica el modelo de «student-athlete» que busca el éxito integral. Su evolución, pasando de ser una jugadora de rotación a una titular indiscutible en 38 partidos de su última temporada, marca su ética de trabajo.
WELCOME TO THE CHI, GABRIELA! 🤩 pic.twitter.com/KchPIebaUY
— Chicago Sky (@chicagosky) April 13, 2026
Técnicamente, el estilo de Jáquez se alinea con la escuela moderna del baloncesto: versatilidad para ocupar múltiples posiciones y eficacia en el tiro exterior. Su 39.0% en triples en la última temporada es un registro que la sitúa en la élite de su clase, permitiéndole una transición fluida al ritmo de juego profesional de la WNBA.
La victoria de UCLA sobre Carolina del Sur en la final nacional fue el escenario donde Jáquez demostró su jerarquía. Sus 21 puntos y 10 rebotes bajo la máxima presión competitiva validaron su proyección como una de las cinco mejores prospectos del año. Fue, en esencia, la validación de un sistema de juego colectivo sobre las individualidades.
Este ascenso de Jáquez a Chicago Sky ocurre en un momento donde el baloncesto femenino experimenta un crecimiento exponencial en audiencias y relevancia social. Su figura se proyecta como un referente necesario para las nuevas generaciones de deportistas en México y América Latina que aspiran a la profesionalización en circuitos internacionales.
